04/04/08

EL SUEÑO AÚN POR SOÑAR (Artículo)

¿Cómo me las maravillaría yo para recuperar la luz que los ojos miopes de quienes se fijaron en mí un día, me robaron mientras dormía el sueño plácido del sosiego, de la paz y de la armonía...?

¿Cómo podría yo soñar un huracán que arrastrara hacia el abismo a todos los ineptos de este país repleto de envidiosos, de inútiles, de imitadores, de celosos, resentidos, vagos, injustos e incapaces...?

¡Cómo me las maravillaría para olvidar las coces de los dioses que, por ciegos, sordos y mudos rompieron mi pecho cuando sólo pretendía respirar confiado en el buen hacer en conciencia mientras esperaba nadar en la inmensidad del lago azul del sentido de la responsabilidad y de la lucidez...!

¡¡Huy... Cómo me las maravillaría yo para seguir engañándome para seguir esperando por ese puñado de justicia que necesito para poder morir en paz mañana sabiendo que los sueños aún por soñar jamás se podrán soñar en este país de copistas, imitadores y de... Tente mientras cobro!!

Este no es país para los ingenuos porque los pícaros, que son casi todos, se encargarán de deformarlo todo a conveniencia para robarte tu espacio natural y robarte el alma para empeñarla mientras se esfuerzan por convencerte de que te estiman y tan sólo pretenden hacerte un favor con la mejor intención...

¡¡Huy... Ni se imaginan cuánto hay que trabajar, para vivir sin hacer nada!!

Alabemos al corazón de la recorazonería, que se tiene que instalar en el eterno lamento para no enloquecer, o para no tener que matarse, o matar. ¡España, es mucho más España en verano!

Si quieres un hijo pillo
anímale
a estudiar para abogadillo.
Pero, si lo prefieres juez,
mátalo
engéndralo y párelo otra vez.

A fecha de hoy tan sólo existe un abogado, a lo largo de todos los tiempos, al que considero amigo. Él sabe quién es.

La justicia, en España, duerme el letargo de la ilusión ilusoria en el interior de la burbuja de la injusticia.
¡No sirvas a quién sirvió, ni pidas a quién pidió...!
¡No esperes razonar jamás con quienes crean leyes, ni con quienes deben manejarlas, porque al mismo tiempo crearon las formas y fórmulas para protegerse y... para que no puedas, nada. Sólo ellos entenderán, lo que no entiendes... Sólo ellos digerirán los cadáveres que ni los buitres sueñan con digerir... Sólo ellos tienen acceso al cielo donde, lo justo, cambia de nombre, para sosiego de los dioses.

¡Perdón, por pensar... y si lo tienen a bien Señorías, devuélvanme la vida que me han robado porque no es mía y, la tengo que devolver a la muerte, cuando ustedes, me la presenten!

La humanidad no es sólo, algo biológico -La verdad de alguien no se percibe mirando a ese alguien un instante con ojos de mirada lánguida y suspicaz; la verdad está esparcida por la inmensidad del cerebro de ese alguien y, sólo se percibe, a través de los ojos nobles y la imparcialidad del alma- ¡Las personas no son lo que fueron en la última conversación que tuvisteis, sino en lo que son a lo largo de todos los tiempos!

La debilidad es algo aprendido. No se nace con ella, como no se nace con la maldad. Cuando se pierde, o te roban la inocencia podría estar naciendo un monstruo, o un rebelde. O puede empezar a morir un alma que llegó a esta vida, para vivir.

Existen profesiones que no se pueden permitir el lujo de cometer un error, por lo que deberían obligarse a sí mismo a analizar, investigar y, a cerciorarse profundamente y en conciencia antes de concluir, como: la de esos que construyen armas nucleares ya que, un sólo error podría acabar con una ciudad o parte del mundo. La de los cirujanos que, en lugar de sanar-curar, podrían matar. Y, la de los abogados y jueces que, sin dedicación, imparcialidad, dominio de los complejos personales, tabúes o creencias personales; dejadeces, falta de entrega y tiempo para escuchar, investigar y analizar, ¡pueden acabar con una vida cuando firman una Sentencia, poco o nada avalada por el sentido del buen hacer! ¡Esto sería, y lo es en muchos casos, un asesinato "legal" de los que desgraciadamente existen muchos, en este país nuestro, para vergüenza de la mismísima vergüenza!

Ciertamente existen mecanismos para estimular lo peor de uno mismo: cabezonería, vagancia, egoismo, ineptitud, complejos -tanto de superioridad como de inferioridad-, necesidad de dominio, y de falso reconocimiento; de estrellato, envidia, resentimiento. Fijarse sólo en las apariencias, y la falta de dedicación y de imparcialidad ¡De decencia humana en la mayoría de los casos! De falso orgullo y de alterada nobleza, sin olvidarse del grado de presunta locura de la que no están a salvo ni abogados ni jueces, para que esa clase de asesinato legal pueda ser una realidad. Y no es imprescindible que ellos mismos empuñen la pistola; ¡se puede matar a plazos, o induciendo a que la víctima se mate a si misma por no poder resistirlo más!

Yo sé mucho de todo eso. Lo aprendí sobre la marcha viviendo todas las realidades diabólicas de unas leyes que se prestan a demasiadas traducciones, y en manos de unos "profesionales" mediocres y sin conciencia: abogados y jueces, que queman todos los cielos habitados ya sea por locuras disfrazadas de lucidez, o por todos los síntomas antes descritos y expuestos. ¡Lo cierto es que ellos jamás llegan a pagar por sus errores porque, no solamente se protegen exageradamente entre sí, sino porque las leyes fueron diseñadas para que esto pudiera ser...! ¡Perro, no come perro!

¡¿Cómo me las maravillaría yo para seguir viviendo, cuando todos ellos me asesinaron un día de invierno cuando más lucía el sol, y la manada de cerdos del Olimpo privado, volaban de flor en flor?!

¡¡¡Que detengan el mundo, quiero apearme... Tengo que encontrar una tumba apropiada donde enterrar los cadáveres de los asesinatos de los justos y, al mismo tiempo enterrarme a mi mismo para no tener que morir, dos veces!!!

Cuando la mierda comienza a salpicar todos buscan a Dios, pero para entonces sigue sin existir.
Jamás se llega a parte alguna mirando por la ventana.


"La vida exige mucho, y da muy poco a cambio"