No siempre triunfa la razón como sería de esperar, para pena de la democracia... A veces, demasiado amenudo, triunfan los santos cojones, el exceso de poder, la maldita convicción moral, el corporativismo, la vagancia y la prevaricación; o los supuestos o indicios de prueba sin necesidad de pruebas reales, para desgracia del justiciable que está más desamparado de lo que pudiera parecer, en muchos, demasiados casos.
Roberto Ibiricu lo vivió de forma infernal, pero no solamente él, claro. Que se lo pregunten a los muchos, demasiados, que lo vivieron y hasta, algunos murieron por no poder soportarlo.
En el mejor de los casos no espere jamás vencer al juez que cometió errores porque nunca lo conseguirá. Él jamás, en el mejor de los casos, pagará por sus errores en igualdad de condiciones, porque la igualdad no existe realmente. Para él/ellos, cometer errores es simplemente humano, para el justiciable, tiene otra traducción.


Roberto ibiricu, jamás dejó de luchar, de protestar simplemente para pedir justicia pero, no tienen tiempo. Todos alegan que tienen demasiado trabajo. Están todos demasiado ocupados y, es por eso, que tampoco hay tiempo para analizar, investigar para que la verdad vea la luz, no. Lo mejor es quitarse cosas de encima, dictar Sentencias al alimón según el momento. Ellos nunca lo admitirán, pero es así en demasiados casos.
Mercenarios, Jueces y Carceleros / Tiembla el patio


Para que se pueda hablar de justicia, hay que hablar de un juicio justo. De una defensa equilibrada, de lo contrario la justicia, no puede ser. ¿Qué pasa cuando un abogado no trabaja, no presenta los escritos a tiempo, o bien razonados...? ¿Qué pasa cuando el juez, que sabe o debería saber de Derecho, ve y comprueba que una de las partes no está siendo defendida como es debido porque el abogado, pasa de todo...?
Si hablamos de igualdad, de garantía de defensa para que la indefensión no pueda ser, ¿no estaría el juez obligado, como ocurre en algunas naciones más civilizadas y justas que la nuestra, a parar el juicio, o a despedir al abogado negligente, o a advertir al justiciable ya que este no tiene por qué saber de leyes, para poder hablar de una defensa justa en igualdad de condiciones?
¡Pues no! El juez se calla, aún sabiendo que una de las partes no está siendo atendida como debiera y, si después, el justiciable se lamenta o protesta, el juez, tal como escuchó Roberto Ibiricu, le responde: "¡Haber buscado un abogado mejor!" -¿Cómo...?- ¿Cómo sabe el justiciable si sabe, o no el abogado cumplir con su obligación...?
¿Acaso, cuando le contrata bastaría con preguntarle si sabe de Derecho, o si es trabajador y tiene conciencia, o si le gusta lo suficiente su profesión?
No, no es fácil poder hablar de justicia con los ciegos, sordos y mudos en este país en el que todo vale, en el estado de las apariencias o, en el de, tente mientras cobro.
Hágase la luz _____________ Sin más


Se nos repite hasta la saciedad que estamos en un país de Derecho, que todos somos iguales frente a la ley. Que somos libres y que existe la libertad de expresión. Que la convicción moral ya no cabe en un país justo y civilizado. Que las garantias a un juicio justo y a una defensa con todas las garantias, es la realidad en este país "de todos".
Que todos, todos los hombres y mujeres de este país están sometidos a la realidad de las leyes, ya sean jueces, abogados gordos y flacos... Pero lo que nos dicen realmente es que todo depende...
Que la libertad de expresión existe, claro; pero, dependerá si lo que dice les gusta a los dioses, o no. Que la igualdad existe pero, que dependerá con quién se meta. Que todo lo referente a un juicio justo, si; pero dependerá qué abogado le defienda o qué juez le toque en suerte.
Que sí, que puede protestar pero, que dependerá a quién y a dónde vayan dirigidas sus protestas. ¡Que sí, pero que...! ¡Depende...!
¡¡Que, cuándo sea, podrá ya, comerá huevos; mientras no lo sea mantenga los suyos lejos de las patadas de los dioses, que se mosquean con demasiada facilidad!!
¿Lo mejor es callar?_____ Presos del miedo

