31/03/08

ACERCA DEL VOLUNTARIADO

El mundo del voluntariado, es de lo más variopinto. Qué duda cabe que la buena fe humanitaria de muchos, les guía a colaborar, ayudando a los que sufren, a cuántos la soledad les hiere profundamente... y, a éstos, mi más profundo agradecimiento y reconocimiento.

Pero que nadie olvide que, en ese mundo, en principio maravilloso, tal vez como en la realidad de todos los mundos y apartados de la buena fe, existe también la otra realidad, la cual no suele ser analizada desde el sentido común, como en todo.

Yo personalmente les puedo hablar de la otra cara de las apariencias, del voluntariado. De aquellas personas que practican el voluntariado y, no porque sean especialmente sensibles al dolor de los demás, si no porque no saben cómo soportar sus soledades personales y, las carencias que la vida por una u otra razón les impuso.

Desgraciadamente yo conocí a ese voluntariado que sufre tanto, o más, que los encarcelados, aunque en silencio... A esos hombres, y mujeres, que disfrazan sus carencias, sus sufrimientos y soledades con gestos y sonrisas destinados a ser traducidos como "bondades", como "amistosos" o, como "buenos samaritanos"; pero lo que en realidad buscan es saciarse del necesitado, del que sufre, abusando de lo que en apariencia representan y, de las necesidades terribles del marginado.

Qué nadie pase por alto esta realidad y, repito, admitiendo que existen almas nobles que intentan ayudar honestamente y de buena fe.

Es como en el mundo de la abogacía: hay abogados que aman su profesión, y que no sueñan con explotar al que tiene miedo, abogados honrados y decentes. ¡Haberlos hailos! Aunque, ¡hay que dar con ellos!

No puedo dejar de mencionar cuanto yo, y otros, por supuesto, vivimos; para vergüenza, una vez más, de la raza humana:

Un sacerdote, el cual repetía hasta el cansancio lo que sufría viendo la desgracia de los demás, y que todo su afán era verse a solas con el joven desamparado que no podía con su alma rota, para acariciarle lascivamente y gozar con cálculo premeditado. Acompañarle a los váteres y, fingiendo ayudar, meterle mano hasta límites calculados.

Y, aquí entran diferentes tipos de ideas y personajes: desde quienes buscan una interpretación momentánea hasta quienes calculan vivir juntos en su momento, y hasta casarse. Debo, en este caso, mencionar la realidad de quienes se enamoran de veras y acaban siendo pareja por amor.

Yo, conocí la tortura de una mujer "voluntaria". Una anciana de setenta y muchos años, pintada como una puerta. "Muy religiosa". "Muy buena", que me persiguió, me acosó, durante y después del encarcelamiento hasta causarme una depresión profunda. Puede que fuese simplemente una ilusa que sufriera de ilusión ilusoria, o simplemente una loca dispuesta a enloquecer a quien fuese con tal de satisfacerse a sí misma, pasando por un alma buena.

En este caso, lamentablemente las organizaciones no analizan a sus voluntariados con el fin de impedir un daño que puede marcar al débil y necesitado, de por vida.

No solamente lo viví yo, aunque conmigo no consiguieron nada, sino que escuché por parte de otros, lamentos que clamaban al cielo, y que yo denuncié en mis novelas para que quedara constancia de los abusos disfrazados, como siempre y como en todo, destinados a pasar desapercibidos, como siempre, como en todo, para más vergüenza de la raza humana.

La que sigue a continuación, es una poesía que escribí en prisión reflejando la realidad de aquella voluntaria que, según ella, se había enamorado de mí, dispuesta a lo que fuera con tal de conseguir lo que su cerebro, tal vez enfermo, la exigía.

Ellos saben que, el privado de libertad, no podía quejarse porque nadie le creería... Ellos, los "buenos samaritanos", ¿cómo no van a estar por encima de un preso...? ¿Quién sería el decente en caso de duda...? Y lo que es más: ¡A quién castigarían con toda la fuerza de quienes mandan!

El abuso está en todo, incluso en quienes pasan por buenos y no lo son tanto... Hay gente buena, qué duda cabe ¡¡Pero cuidado con los que necesitan presumir de buenos!!

En busca del Consolador












"¡¡Huy... Me duele la conciencia de ser tan bueno!!"