

LA ÚLTIMA DEMENCIA DE LA JUSTICIA (Artículo)
Había pasado mucho tiempo desde que aquel "amigo" le traicionó y robó cuanto tenía mientras, el sufridor, estaba injustamente en prisión. Mucho tiempo, desde que todas las injusticias le condujeron al suicidio como única salida posible a tanta INJUSTICIA.
Llevaba muchos años encerrado en casa porque hasta el ánimo, unos y otros, le habían robado; cuando un amigo le animó a salir, comer en el chino, charlar y luego volver a casa a la realidad de su encierro.
Cuando se sentaron frente a la mesa del restaurante, el sufridor, se dió cuenta que se había olvidado la medicación que de por vida tiene que tomar para sus problemas cardíacos; así que, los dos amigos decidieron regresar a casa para recogerla.
El sufridor sale del coche mientras el amigo planea aparcar en la calle privada a poca distancia del portal mientras, el sufridor, se encamina hacia el portal.
Dos hombres de aspecto latiamericano los observaban desde la esquina, mientras uno de ellos hablaba por el móvil. El sufridor lo percibió aunque no le dió más importancia, como tampoco se la dió cuando al acercarse al ascensor percibió unos susurros que venían del descansillo de la escalera.
Entró en el ascensor, apretó el botón del tercer piso y, sintió con claridad cómo alguien corría escaleras abajo, sin que se alarmara por ello. Cuando si se alarmó fué cuando al salir del ascensor vió que la puerta de su casa estaba abierta, las luces encendidas y, fué entonces cuando se quedó paralizado recordando los dos personajes hablando por el móvil, y la carrera por las escaleras.
Su casa había sido desmantelada de nuevo. Era obvio. Sobre el suelo cajones vacíos, carpetas abiertas, y a un lado el marco de un cuadro que soportaba una caricatura pintada por Xavier Cugat, faltaba. Sobre la mesa del comedor fotos con la cabeza cortada por tijeras, del sufridor y a poca distancia dos relojes de pie, de bronce, rotos apropósito; y cerca el joyero con la cerradura rota y vacío.
Estaba claro; lo que buscaba el "amigo" del pasado ( quien ya le había robado anteriormente), era unos documentos que una editorial le había hecho llegar, por equivocación, a su dirección, a nombre del amigo traidor. Tal vez por error de direcciones ya que en el pasado el sufridor compartió su vivienda con él, puesto que había caido en desgracia y no tenía donde ir.
No tenía duda alguna de que fué él, el ladrón. Ya que, cuando el amigo con el que iba a comer se encaminaba hacia el portal después de aparcar el coche, le vió salir del portal corriendo con bolsas de pástico en las manos y acompañado por dos personajes.
La razón parecía clara. El "amigo" ladrón intentaba publicar unas novelas escritas hacia tiempo por el sufridor... Tal vez el plan crecía en el interior de su cerebro, desde hacía tiempo y, la editorial envió la dirección del pasado, documentación comprometida, que necesitaba recuperar para evitar ser descubierto, y tal vez denunciado. Y, al mismo tiempo, ya que estaba allí y corriendo el riesgo, como no, robar lo que hubiera.
Fué el amigo quién, al ver el estado del sufridor, llamó a la policía, que acudió de inmediato. Con las prisas, dejó su chaqueta olvidada colgada sobre un arpa antigua en el salón.
No encontraron huellas. Se ve que usaron guantes pero, en los bolsillos de la chaqueta se encontraron pruebas de diferente tipo y, unas balas del 9 Parabellum. Aquel detalle pareció alarmar a la pareja de policía, los cuales aconsejaron pasar por la comisaría y firmar la denuncia inmediatamente.
-Ya está, firmen aquí. Se le citará para ser interrogado -dijo el funcionario-. De todas formas -siguió explicando- no está obligado a venir, así que si no viene en un par de días lo mandamos al juzgado y el juez se encargaría de citarle -concluyó.
El sufridor solicitó abogado de oficio para tal fin, quién siete meses después aún no había presentado la denuncia. Cuatro meses más tarde, viendo que no tenía noticia alguna del juztgado, se fué dispuesto a averiguar lo que pasaba y, allí, después de mirar en ordenador una y otra vez, le informaron que la denuncia había sido archivada porque, ¡no encontaron al denunciado! (?)
¡Una denuncia más! ¡Una dejadez más! ¡Una desvergüenza más e incumplimiento, ya que el presunto ladrón sigue viviendo en la dirección que consta en la denuncia, y tal realidad fué comprobada.
El juzgado, el juez, ni se molestó en citar al presunto delincuente, ni mandó detenerle. Una injusticia más para vergüenza de la propia justicia. Como no había habido sangre, ni cadáver...
Aunque bien pudo haber habído ya que, en el bolsillo de la chaqueta encontró el policía balas del 9 Parabellum. Tan sólo con pensar que el sufridor hubiese tenido la mala suerte de haber llegado a casa y encontrarles con la manos en la masa, lógicamente el presunto ladrón, al verse descubierto posiblemente hubiese disparado...
Pero, ¡qué más da...! Los de "buena voluntad" cumpliendo como buenos seres humanos habrían recogido el cadáver y... ¡hasta posiblemente le hubiesen enterrado, aunque sólo fuese para que no llegara a oler!
La oficiala, ante el desconcierto e insistencia del sufridor dijo: "Bueno, supongo que la policía puede presentar más prubas "(?), lo cual animó, de vuelta a casa, al sufridor, de presentarse en la comisatía y hablar con los policías los cuales, sorprendidos, o tal vez conmovidos por el estado enfermo del sufridor, aclararon: "Nosotros no podemos hacer nada si el juez no nos lo ordena. No entiendo -razonó el policía- cómo habiendo testigo que vió al ladrón, cómo el juez no obligara a éste a personarse en el juzgado, o detenerlo.
Ante tal negligencia y desamparo indecente, el sufridor rogó al abogado, de oficio, que presentara escrito quejándose, o pidiera responsabilidades legales al juez, o... ¡Qué sé yo...! ¡Hiciese algo! Pero la realidad es que a fecha de hoy ocho meses después, ni uno, ni otro hizo aún nada. ¿Se puede entender? ¿Se puede razonar, o disculpar... o permitir?
¡No lo sé, pero esto es una realidad más que trastorna al más templado!
¡Y los dioses ¿dónde están...? ¿Dónde están las promesas de los santos políticos que todo lo arreglan, especialmente cuando solicitan nuestro voto?
¿Protestamos, los españoles, bastante bien y a tiempo... o se nos rompió la voz por tanto usarla a destiempo y mal?
¡Qué hace ese presidente de la sonrisa servil, fláccida y calculada... Ese mandilín de pueblo y cuerpo escuálido como las mentes de los dioses...!
¡Y esa oposición débil como las pantorrillas de las desamparadas, con esa sensaciòn de la boca llena de fabes que impiden una voz clara, matizada y armoniosa...!
¡Dónde está la esencia de lo esencial para que, tanto la vida como la paz interor pueda ser, y el sosiego y la fe puedan de una vez por todas ser una realidad para todos cuantos respiramos en este país nuestro, y no sólo para ellos...!
¡Y, Hacienda amenaza con incrementar un tanto por ciento para aquellos que no caguen a tiempo (que no paguen como buenos esclavos, a tiempo)
¡Por qué no se aplica la misma idea a los dioses con exceso de poder, para pasarles la cuenta correspondiente, con el tanto por ciento de recargo, cuando tarden en en cumplir o...
no cumplan!
¡¡Menos mal que cuando decidan ser buenos y justos, ya se habrá acabado el mundo!!
-Dios, ¿dónde está lo que funciona?
-¡Pues en el interior de lo que no funciona! -responde Dios.
"No se trata de ver para creer, sino de creer, para ver"
¡Basta! / Aún es tiempoHabía pasado mucho tiempo desde que aquel "amigo" le traicionó y robó cuanto tenía mientras, el sufridor, estaba injustamente en prisión. Mucho tiempo, desde que todas las injusticias le condujeron al suicidio como única salida posible a tanta INJUSTICIA.
Llevaba muchos años encerrado en casa porque hasta el ánimo, unos y otros, le habían robado; cuando un amigo le animó a salir, comer en el chino, charlar y luego volver a casa a la realidad de su encierro.
Cuando se sentaron frente a la mesa del restaurante, el sufridor, se dió cuenta que se había olvidado la medicación que de por vida tiene que tomar para sus problemas cardíacos; así que, los dos amigos decidieron regresar a casa para recogerla.
El sufridor sale del coche mientras el amigo planea aparcar en la calle privada a poca distancia del portal mientras, el sufridor, se encamina hacia el portal.
Dos hombres de aspecto latiamericano los observaban desde la esquina, mientras uno de ellos hablaba por el móvil. El sufridor lo percibió aunque no le dió más importancia, como tampoco se la dió cuando al acercarse al ascensor percibió unos susurros que venían del descansillo de la escalera.
Entró en el ascensor, apretó el botón del tercer piso y, sintió con claridad cómo alguien corría escaleras abajo, sin que se alarmara por ello. Cuando si se alarmó fué cuando al salir del ascensor vió que la puerta de su casa estaba abierta, las luces encendidas y, fué entonces cuando se quedó paralizado recordando los dos personajes hablando por el móvil, y la carrera por las escaleras.
Su casa había sido desmantelada de nuevo. Era obvio. Sobre el suelo cajones vacíos, carpetas abiertas, y a un lado el marco de un cuadro que soportaba una caricatura pintada por Xavier Cugat, faltaba. Sobre la mesa del comedor fotos con la cabeza cortada por tijeras, del sufridor y a poca distancia dos relojes de pie, de bronce, rotos apropósito; y cerca el joyero con la cerradura rota y vacío.
Estaba claro; lo que buscaba el "amigo" del pasado ( quien ya le había robado anteriormente), era unos documentos que una editorial le había hecho llegar, por equivocación, a su dirección, a nombre del amigo traidor. Tal vez por error de direcciones ya que en el pasado el sufridor compartió su vivienda con él, puesto que había caido en desgracia y no tenía donde ir.
No tenía duda alguna de que fué él, el ladrón. Ya que, cuando el amigo con el que iba a comer se encaminaba hacia el portal después de aparcar el coche, le vió salir del portal corriendo con bolsas de pástico en las manos y acompañado por dos personajes.
La razón parecía clara. El "amigo" ladrón intentaba publicar unas novelas escritas hacia tiempo por el sufridor... Tal vez el plan crecía en el interior de su cerebro, desde hacía tiempo y, la editorial envió la dirección del pasado, documentación comprometida, que necesitaba recuperar para evitar ser descubierto, y tal vez denunciado. Y, al mismo tiempo, ya que estaba allí y corriendo el riesgo, como no, robar lo que hubiera.
Fué el amigo quién, al ver el estado del sufridor, llamó a la policía, que acudió de inmediato. Con las prisas, dejó su chaqueta olvidada colgada sobre un arpa antigua en el salón.
No encontraron huellas. Se ve que usaron guantes pero, en los bolsillos de la chaqueta se encontraron pruebas de diferente tipo y, unas balas del 9 Parabellum. Aquel detalle pareció alarmar a la pareja de policía, los cuales aconsejaron pasar por la comisaría y firmar la denuncia inmediatamente.
-Ya está, firmen aquí. Se le citará para ser interrogado -dijo el funcionario-. De todas formas -siguió explicando- no está obligado a venir, así que si no viene en un par de días lo mandamos al juzgado y el juez se encargaría de citarle -concluyó.
El sufridor solicitó abogado de oficio para tal fin, quién siete meses después aún no había presentado la denuncia. Cuatro meses más tarde, viendo que no tenía noticia alguna del juztgado, se fué dispuesto a averiguar lo que pasaba y, allí, después de mirar en ordenador una y otra vez, le informaron que la denuncia había sido archivada porque, ¡no encontaron al denunciado! (?)
¡Una denuncia más! ¡Una dejadez más! ¡Una desvergüenza más e incumplimiento, ya que el presunto ladrón sigue viviendo en la dirección que consta en la denuncia, y tal realidad fué comprobada.
El juzgado, el juez, ni se molestó en citar al presunto delincuente, ni mandó detenerle. Una injusticia más para vergüenza de la propia justicia. Como no había habido sangre, ni cadáver...
Aunque bien pudo haber habído ya que, en el bolsillo de la chaqueta encontró el policía balas del 9 Parabellum. Tan sólo con pensar que el sufridor hubiese tenido la mala suerte de haber llegado a casa y encontrarles con la manos en la masa, lógicamente el presunto ladrón, al verse descubierto posiblemente hubiese disparado...
Pero, ¡qué más da...! Los de "buena voluntad" cumpliendo como buenos seres humanos habrían recogido el cadáver y... ¡hasta posiblemente le hubiesen enterrado, aunque sólo fuese para que no llegara a oler!
La oficiala, ante el desconcierto e insistencia del sufridor dijo: "Bueno, supongo que la policía puede presentar más prubas "(?), lo cual animó, de vuelta a casa, al sufridor, de presentarse en la comisatía y hablar con los policías los cuales, sorprendidos, o tal vez conmovidos por el estado enfermo del sufridor, aclararon: "Nosotros no podemos hacer nada si el juez no nos lo ordena. No entiendo -razonó el policía- cómo habiendo testigo que vió al ladrón, cómo el juez no obligara a éste a personarse en el juzgado, o detenerlo.
Ante tal negligencia y desamparo indecente, el sufridor rogó al abogado, de oficio, que presentara escrito quejándose, o pidiera responsabilidades legales al juez, o... ¡Qué sé yo...! ¡Hiciese algo! Pero la realidad es que a fecha de hoy ocho meses después, ni uno, ni otro hizo aún nada. ¿Se puede entender? ¿Se puede razonar, o disculpar... o permitir?
¡No lo sé, pero esto es una realidad más que trastorna al más templado!
¡Y los dioses ¿dónde están...? ¿Dónde están las promesas de los santos políticos que todo lo arreglan, especialmente cuando solicitan nuestro voto?
¿Protestamos, los españoles, bastante bien y a tiempo... o se nos rompió la voz por tanto usarla a destiempo y mal?
¡Qué hace ese presidente de la sonrisa servil, fláccida y calculada... Ese mandilín de pueblo y cuerpo escuálido como las mentes de los dioses...!
¡Y esa oposición débil como las pantorrillas de las desamparadas, con esa sensaciòn de la boca llena de fabes que impiden una voz clara, matizada y armoniosa...!
¡Dónde está la esencia de lo esencial para que, tanto la vida como la paz interor pueda ser, y el sosiego y la fe puedan de una vez por todas ser una realidad para todos cuantos respiramos en este país nuestro, y no sólo para ellos...!
¡Y, Hacienda amenaza con incrementar un tanto por ciento para aquellos que no caguen a tiempo (que no paguen como buenos esclavos, a tiempo)
¡Por qué no se aplica la misma idea a los dioses con exceso de poder, para pasarles la cuenta correspondiente, con el tanto por ciento de recargo, cuando tarden en en cumplir o...
no cumplan!
¡¡Menos mal que cuando decidan ser buenos y justos, ya se habrá acabado el mundo!!
-Dios, ¿dónde está lo que funciona?
-¡Pues en el interior de lo que no funciona! -responde Dios.
"No se trata de ver para creer, sino de creer, para ver"

